Más de 145 países y jurisdicciones han dado su visto bueno para las reglas de aplicación del impuesto mínimo a las multinacionales, un compromiso que ha estado en negociaciones durante años y que incluye un mecanismo de exención particular para las compañías estadounidenses, en respuesta a la amenaza de Washington de retirarse del acuerdo.
La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) anunció este lunes el acuerdo, presentándolo como una «solución yuxtapuesta» que representa «un gran compromiso político y técnico» que sentará las bases de la estabilidad y seguridad jurídica en el sistema fiscal internacional.
Además, la OCDE señaló que el acuerdo mantiene los logros alcanzados durante el prolongado proceso de negociación que llevó a un primer acuerdo en octubre de 2021. Este nuevo marco «garantizará la capacidad del conjunto de jurisdicciones, especialmente los países en desarrollo, para ejercer sus derechos de imposición prioritarios sobre los beneficios generados en su territorio».
Nuevos «regímenes de protección»
Según las explicaciones de la OCDE, el compromiso sobre las líneas directivas para el impuesto mínimo tiene cinco elementos clave. Sin embargo, uno de estos elementos es particularmente controvertido, ya que establece un sistema diferenciado para las compañías estadounidenses.
En su comunicado, la organización se refiere a «la instauración de nuevos regímenes de protección» para los grupos multinacionales cuya casa matriz esté ubicada en jurisdicciones elegibles que cumplan con los criterios de imposición mínima.
Esto surge de un compromiso alcanzado a finales de junio por los países del G7, criticado en su momento por España, que permite a Estados Unidos mantener su régimen fiscal sobre los beneficios obtenidos por sus multinacionales en el extranjero, lo cual no se alinea con la lógica establecida durante las negociaciones de la OCDE sobre un impuesto mínimo global.
Los demás miembros del G7 aceptaron esta disposición ante la amenaza de la Administración de Donald Trump de abandonar el llamado «marco inclusivo», ya que se oponía a que otros países se beneficiaran de las incentivas fiscales para sus multinacionales debido a su actividad exterior.
Este primer acuerdo del G7 ha sido debatido en los últimos meses con el resto de los miembros del marco inclusivo.
Medidas de simplificación
Más allá de esta cuestión controversial, el acuerdo anunciado este lunes incluye otros elementos, como medidas de simplificación que disminuirán el coste tanto para las multinacionales como para las administraciones fiscales a la hora de realizar sus cálculos y declaraciones.
También se establece «más coherencia» en los incentivos fiscales y un «balance basado en pruebas para garantizar que se mantenga la igualdad de condiciones para todos». Estos elementos también involucran a Estados Unidos.
La OCDE también destacó que estas líneas directrices consensuadas representan «la confirmación de que el impuesto complementario mínimo cualificado cobrado localmente es un pilar esencial del marco del impuesto mínimo mundial, garantizando la protección de las bases de imposición locales, en especial en los países en desarrollo».
Para el secretario general de la OCDE, Mathias Cormann, el acuerdo «constitute una decisión histórica en materia de cooperación fiscal internacional».
