Las administraciones públicas españolas, sin tener en cuenta las locales, acumularon un déficit de 18.817 millones de euros en los nueve primeros meses del año, un 1,12 % del PIB, lo que representa una reducción del 22,7 % en comparación con el mismo periodo del año anterior, a pesar del gasto asociado a la dana.
Según los datos de ejecución presupuestaria publicados por el Ministerio de Hacienda, el gasto extraordinario derivado de la dana ascendió a 4.050 millones de euros en esos nueve meses, equivalente al 0,24 % del PIB.
Si se descuenta este impacto, el déficit público se situaría en 14.767 millones, un 39,3 % menos, gracias al aumento de la recaudación.
Financiación autonómica menos negativa
Al cierre de septiembre, la administración central acumulaba un déficit de 30.552 millones (un 1,82 % del PIB), lo que representa una disminución del 6,6 % a pesar del gasto asociado a la dana (2.970 millones) y de que la liquidación del sistema de financiación autonómica fue menos negativa para el Estado que el año anterior.
Este efecto de la liquidación, menos positiva para las regiones en comparación con el año pasado, unido al impacto de la dana en las cuentas de la Comunidad Valenciana (1.050 millones), redujo el superávit de las comunidades autónomas en un 31,9 %, dejándolo en 4.814 millones (0,29 % del PIB).
Solo dos regiones cerraron septiembre con déficit: Comunidad Valenciana (0,52 % de su PIB) y Murcia (0,36 % de su PIB).
La Seguridad Social, por su parte, multiplicó por cinco su superávit, situándolo en 6.921 millones (0,41 % del PIB), gracias al aumento de ingresos derivado de la subida del salario mínimo, de las pensiones y de las aportaciones del nuevo mecanismo de equidad intergeneracional.
El déficit del Estado hasta octubre baja un 17 %
Hacienda también ha avanzado datos de ejecución presupuestaria del Estado hasta octubre, periodo en el que alcanzó un déficit de 22.582 millones, un 17 % menos y un 1,34 % del PIB, también afectado por el gasto extraordinario de la dana (2.627 millones).
La corrección del déficit fue posible gracias al aumento de ingresos, que crecieron un 8,6 % impulsados por la recaudación tributaria, la cual se incrementó en un 9,8 %, alcanzando los 217.206 millones.
Todos los grandes impuestos aumentaron sus ingresos: el IRPF, un 17,3 %; el IVA, un 9,6 %; y el impuesto de sociedades, un 6,6 %. A esto se suman el nuevo impuesto bancario y la mayor recaudación de impuestos como el eléctrico y el impuesto sobre primas de seguros.
En estos nueve meses, los gastos del Estado aumentaron un 6 % debido tanto a la dana como al avance en partidas como inversiones (un 30,8 % más), subvenciones (20,7 % más), intereses de la deuda (8,7 % más) y remuneración de asalariados (5,1 % más).
