La aprobación de la ley del teletrabajo cumple hoy cinco años en los que esta modalidad, forzada por la pandemia y minoritaria antes de 2020, se ha consolidado. No obstante, enfrenta algunas resistencias, fundamentalmente en las empresas de mayor tamaño y en su modalidad híbrida, que combina días en la oficina y días en casa.
De un día para otro, millones de trabajadores se encontraron confinados en sus hogares en 2020, con una única forma de seguir desempeñando sus tareas: el trabajo a distancia. Hasta ese momento, la mayoría de las empresas no había desarrollado esta modalidad de forma generalizada.
Durante el pico de la pandemia, más de la mitad de los días, el 16,2 % de los ocupados teletrabajaron, disparando las cifras frente al 4,8 % de 2019. Sin embargo, tras la gradual vuelta a la normalidad, estos porcentajes se redujeron, estabilizándose en torno al 7,5 % para aquellos que teletrabajan más de la mitad de los días y un 7,1 % que lo hace ocasionalmente bajo una normativa específica.

Según Adecco, aproximadamente 3,2 millones de personas teletrabajan al menos ocasionalmente. Esto significa que, de los 1,91 millones de teletrabajadores que surgieron a raíz de la pandemia, se han perdido 360.700 y permanecen 1,55 millones. La brecha entre España y la Unión Europea (UE) es de 9,7 puntos, 24,1 % en la UE frente al 14,4 % en España. Esta distancia se amplía a 41,5 puntos si se compara con Holanda, que lidera el teletrabajo en Europa.
Voluntario para empresas y trabajadores
Ante el auge del teletrabajo durante la pandemia, el Ministerio de Trabajo negoció y pactó una ley con patronal y sindicatos, que fue aprobada el 22 de septiembre de 2020 y entró en vigor el 13 de octubre del mismo año. Esta ley establece la necesidad de firmar un acuerdo con el empleado que realice más del 30 % de su jornada en modalidad a distancia y deja claro que el teletrabajo es voluntario y reversible tanto para la empresa como para los empleados.
Las empresas deben proporcionar a los trabajadores que teletrabajen los medios, equipos y herramientas necesarias, así como garantizar su mantenimiento. La compensación de gastos y su gestión quedaron a la negociación colectiva, sin establecer una obligación específica, y se decidió que las empresas deben incluir la ley en un convenio o acuerdo colectivo.
Una presencia limitada, pero estable
El debate sobre el teletrabajo ha evolucionado; ya no se trata de un ‘sí o no’ rotundo, sino de la capacidad de adaptar esta modalidad a las necesidades cambiantes de empresas y trabajadores. Infojobs señala en un informe reciente que, tras un ciclo de auge, retroceso y estabilización, los datos de 2025 apuntan a un modelo con «cierta madurez», manteniendo una presencia limitada pero estable en el mercado laboral español.
La clave hacia el futuro, según Infojobs, radica en encontrar un «punto de equilibrio» que garantice flexibilidad y conciliación para los profesionales, quienes valoran cada vez más esta opción, y, al mismo tiempo, preserve la productividad, cohesión y capacidad de atracción de talento de las empresas, que aún muestran resistencia en muchos casos.
