El presidente del Sabadell, Josep Oliu, valoró el viernes el fracaso de la opa del BBVA, destacando que los clientes del Sabadell salvaron a la entidad de caer en manos del grupo vasco. Una abrumadora mayoría de los accionistas rechazó la oferta de compra, lo que resultó ser una de las principales razones del fracaso inesperado de la opa.
BBVA admitió que se fallaron sus estimaciones, ya que esperaba contar con el apoyo masivo de grandes inversores y trataba de convencer a parte de los pequeños accionistas del Sabadell con su última propuesta, que ofrecía un canje en acciones con el fin de reducir la carga fiscal.
Una «oportunidad perdida»
El presidente del BBVA, Carlos Torres, se mostró «absolutamente convencido» de que lograrían más del 50 % del capital del Sabadell, pero solo alcanzaron poco más del 25 %, incluyendo un paquete cercano al 4 % del inversor mexicano David Martínez, accionista de referencia del banco catalán. Si hubieran logrado al menos un 30 %, el BBVA podría haberse planteado seguir adelante con su aventura, aunque eso implicaría lanzar una opa por todo el capital y exclusivamente en efectivo.
Los argumentos del BBVA en relación a la opa eran claros. Consideraban que se trataba de «una oferta muy atractiva» para los accionistas del Sabadell, mejorada en un 10 % el pasado 22 de septiembre. Sin embargo, el grupo vasco creyó que esta operación era beneficiosa para la sociedad en general.
La sensacion en el BBVA es que se trata de «una oportunidad perdida». A pesar de esto, Torres está convencido de que tenían la obligación de apostar por el Sabadell y vincula su continuidad al frente del BBVA a los buenos resultados de la entidad y la creación de valor para los accionistas.
Los buenos resultados del Sabadell
Por su parte, en el Sabadell mostraron su satisfacción por el resultado de la opa y manifestaron que podrán continuar su camino en solitario, gracias al apoyo «mayoritario e inquebrantable» de sus clientes y accionistas, según lo reconocido por Josep Oliu.
A lo largo de este proceso, que ha durado más de 17 meses, el Banco Sabadell ha defendido su postura, logrando que el poder político, empresarial y gran parte de la sociedad se opusieran a la opa hostil del BBVA, lanzada después de que la dirección de la entidad vallesana rechazara la oferta.
Asimismo, el Sabadell ha tenido la oportunidad de sorprender en varios trimestres con sus resultados, la venta de su filial británica TSB al Santander, la promesa de un dividendo extraordinario de 2.500 millones a principios de 2026 y un retorno sin precedentes para sus accionistas.
El papel de los pequeños accionistas
El objetivo de la opa era permitir que los accionistas del Sabadell pudieran decidir su futuro y si les convencía unirse al proyecto del BBVA. Algunos, como el mexicano David Martínez, consideraron que había que aprovechar la oferta, aunque la realidad es que pocos hicieron uso de ella.
Zurich, el segundo accionista del Sabadell, con casi un 5 %, dejó claro que no participaría en la opa. Aunque puede que algunos grandes fondos se sumaran a la oferta, los que replican índices, un segmento en el que el BBVA esperaba conseguir entre un 10 % y un 12 %, no lo hicieron.
La clave del fracaso de la opa fue el rechazo masivo de los clientes accionistas del Banco Sabadell, ya que menos del 3 % decidió acogerse a la oferta, lo que apenas representa un 1,1 % del capital.
En los días previos al cierre del periodo de canje, el BBVA notó que los accionistas del Sabadell que eran clientes del banco vasco estaban aceptando la oferta, alcanzando más del 50 % de este colectivo. Sin embargo, los pequeños accionistas controlan más del 40 % del capital del Sabadell, de los cuales el 80 % son clientes de la entidad, a quienes fue más difícil convencer.
La incertidumbre radica en si este rechazo se debió a la confianza en el banco catalán y el retorno anticipado mediante dividendos, o si existía la expectativa de que podría haber una segunda opa en el futuro.
