El presidente de la CEOE de Tenerife, Pedro Alfonso, y el director de consultoría de Corporación 5, José Miguel González, presentaron este viernes el informe sobre la coyuntura económica de Canarias al término del tercer trimestre del año. Según el análisis, la economía canaria continúa mostrando signos de recuperación, aunque enfrenta ciertos retos.
Situación actual de la economía canaria
La economía canaria sigue en una trayectoria de recuperación sostenida, con una previsión de incremento del PIB del 3 %, aunque esta proyección se presenta de manera desacelerada y con desafíos estructurales que aún no se han resuelto. Los detalles sobre la evolución económica de Canarias al cierre del tercer trimestre de 2025 se expusieron durante una rueda de prensa. Pedro Alfonso y José Miguel González destacaron que el año ha estado marcado por la consolidación del turismo y una leve reactivación del empleo en un contexto macroeconómico caracterizado por su volatilidad e incertidumbre.
Indicadores económicos clave
José Miguel González subrayó que el sector de la energía eléctrica muestra una tendencia alcista «pero desacelerada», al igual que la matriculación de vehículos, que experimenta un crecimiento sostenido aunque decreciente. Sin embargo, hay otros indicadores, como la venta al por mayor de cemento, que no avanzan al ritmo que la economía canaria requiere. González mencionó que persiste la brecha entre la oferta y la demanda de vivienda, aunque también enfatizó que no considera que haya una «burbuja» inmobiliaria, ya que la oferta está «completamente congelada».
En términos de comercio, se ha observado una estabilización, ligada al turismo, pero se perciben síntomas de desaceleración en la ocupación del sector comercial, lo que sugiere un retroceso. Contrariamente, el gasto turístico sigue en aumento, con un crecimiento notable entre los turistas británicos, mientras que se registra un descenso en el caso de los alemanes.
Análisis del crédito y el ahorro
El crédito y el ahorro también están en ascenso en Canarias. El primero se debe al endeudamiento a largo plazo, posiblemente para la adquisición de viviendas, mientras que el segundo se explica por un incremento en el nivel de renta. González matizó que este aumento «no es tan espléndido como pudiera parecer». Importante destacar que ha habido «un alivio en términos inflacionarios»; los precios de la energía y algunos bienes importados han bajado o han aumentado a un ritmo inferior al de años anteriores, resultando en una tasa de inflación por debajo de la media nacional. Esto se debe más a la adaptación de precios a la capacidad adquisitiva de la población que a una mejora estructural en la competitividad.
Desempleo y vacantes no cubiertas
La tasa de desempleo ha seguido disminuyendo, aunque se mantiene por encima de la media nacional, en niveles de dos dígitos (14,6 %). González advirtió sobre «una nueva vicisitud»: la escasez de perfiles profesionales que podrían cubrir las vacantes laborales que ofrece el sistema productivo, pero que la población desempleada no puede o no quiere ocupar. Hay una escasa incorporación de perfiles técnicos de alto valor añadido, donde la formación, a pesar de los esfuerzos, todavía es insuficiente.
Asimismo, se informó que existen aproximadamente 8.000 vacantes en Canarias que no se logran cubrir, a menudo rechazadas «hasta en 50 ocasiones», a pesar de que hay más de 150.000 personas desempleadas. En cuanto al absentismo laboral, el problema es que crece a un ritmo mayor que en el resto del territorio nacional.
Desafíos y oportunidades futuras
El sector público también sostiene una parte del empleo, lo cual genera tensiones presupuestarias que se dirigen más hacia el gasto corriente que hacia la inversión. Según el informe, el gran desafío de Canarias debe centrarse en la formación especializada y en factores que eviten el alejamiento del talento. Además, se señala la necesidad de aprovechar la financiación presupuestaria no ejecutada de los programas europeos, que ofrecen «instrumentos valiosos» para avanzar, aunque su ejecución sigue siendo baja, a menudo obstaculizada por la burocracia y la falta de visión a largo plazo.
